(82) Dialogo entre Dios misericordioso y el alma desesperada.
- Jesús: Oh alma sumergida en las tinieblas, no te desesperes, todavía no todo está perdido, habla con tu Dios que es el Amor y la Misericordia Misma. Pero, desgraciadamente, el alma permanece sorda ante la llamada de Dios y se sumerge en las tinieblas aún mayores.
Jesùs vuelve a llamar al Alma : Alma, escucha la voz de tu Padre misericordioso.
En el alma se despierta la respuesta: Para mi ya no hay misericordia. Y cae en las tinieblas aún mas densas, en una especie de desesperación que le da la anticipada sensación del infierno y la hace completamente incapaz de acercarse a Dios.
Jesús habla al alma por tercera vez, pero el alma está sorda y ciego, empieza a afirmarse en la dureza y la desesperación. Entonces empiezan en cierto modo a esforzarse las entrañas de la misericordia de Dios y sin ninguna cooperación de parte del alma, Dios le da su gracia definitiva. Si la desprecia, Dios la deja ya en el estado en que ella quiere permanecer por la eternidad. Esta gracia sale del Corazón misericordioso de Jesús y alcanza al alma con su luz y el alma empieza a comprender (83) el esfuerzo de Dios, pero la conversión depende dde ella. Ella sabe que esta gracia es la ultima para ella y si muestra un solo destello de buena voluntad aunque sea el mas pequeño, la misericordia de Dios realizará el resto.
-[Jesús]: Aquí actúa la omnipotencia de Mi misericordia, feliz el alma que aproveche esta gracia.
- Jesús: Con cuánta alegria se llena Mi Corazón cuando vuelves a Mi. Te veo muy debil, por lo tanto te tomo en Mis propios brazos y te llevo a casa de Mi Padre.
- El alma como si se despertara: ¿Es posible que haya todavía misericordia para mi? Pregunta llena de temor.
- Jesús: Precisamente tú, niña Mia, tienes el derecho exclusivo a Mi misericordia. Permite a Mi misericordia actuar en ti, en tu pobre alma; deja entrar en tu alma los rayos de la gracia, ellos introducirá luz, calor y vida.
- El alma: Sin embargo me invade el miedo tan sólo al recordar mis pecados y este terrible temor me empuja a dudar en Tu bondad.
- Jesús: Has de saber, oh alma, que todos tus pecados no han herido tan dolorosamente Mi corazón como tu actual desconfianza. Despues de tantos esfuerzos de Mi (84) amor y Mi misericordia no te fias de Mi bondad.
- El alma: Oh Señor, salvame Tu Mismo, porque estoy pereciendo; sé mi Salvador. Oh Señor, no soy capaz de decir otra cosa, mi pobre corazón esta desgarrado, pero Tu, Señor….
Jesùs no permite al alma terminar estas palabras, la levante del suelo, del abismo de la miseria y en un solo instante la introduce a la morada de su propio Corazón, y todos los pecados desaparecen [374] en un abrir y cerrar de ojos, destruidos por el ardor del amor.
- Jesús: He aquí, oh alma, todos los tesoros de Mi Corazón, toma de él todo lo que necesites.
- El alma: Oh Señor, me siento inundada por Tu gracia, siento que una vida nueva ha entrado en mi y, ante todo, siento Tu amor en mi corazón, eso me basta. Oh Señor, por toda la eternidad glorificaré la omnipotencia de Tu misericordia; animada por Tu bondad. Te expresaré todo el dolor de mi corazón.
- Jesús: Di todo, niña, sin ningun reparo, porque te escucha el Corazón que te ama, el Corazón de tu mejor amigo.
- Oh Señor, ahora veo toda mi ingratitud y Tu bondad. Tú me perseguias con Tu gracia y yo frustraba todos Tus esfuerzos; veo que he merecido (85) el fondo mismo del infierno por haber malgastado Tus gracias.
Jesús interrumpe las palabras del alma y [dice]: No te abismes en tu miseria, eres demasiado debil para hablar; mira mas bien Mi Corazón lleno de bondad, absorbe Mis sentimientos y procura la dulzura y la humildad. Sé misericordiosa con los demas como Yo soy misericordioso contigo y cuando adviertas que tus fuerzas de debilitan, ven a la Fuente de la Misericordia y fortalece tu alma, y no pararás en el camino.
- El alma: Ya ahora comprendo Tu misericordia que me protege como una nube luminosa y me conduce a casa de mi Padre, salvandome del terrible infierno que he merecido no una sino mil veces. Oh Señor, la eternidad no me bastará para glorificar dignamente Tu misericordia insondable, Tu compasión por mi.
Mostrando entradas con la etiqueta DIALOGO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DIALOGO. Mostrar todas las entradas
sábado, 9 de octubre de 2010
martes, 14 de septiembre de 2010
DIALOGO ENTRE DIOS MISERICORDIOSO CON EL ALMA PECADORA
![]() |
| LA BONDAD DE DIOS |
DIARIO DE SANTA FAUSTINA KOWALSKA
1485 La Misericordia de Dios oculto en el Santisimo Sacramento; la voz del Señor que nos habla desde el trono de la misericordia: Venid a Mi todos.
Dialogo de Dios misericordioso con el alma pecadora
- Jesús: No tengas miedo, alma pecadora, de tu Salvador; Yo soy el primero en acercarme a ti, porque sé que por ti misma no eres capaz de ascender hacia Mi. No huyas, hija, de tu Padre; desea hablar a solas con tu Dios de la Misericordia que quiere decirte personalmente las palabras de perdon y colmarte de Sus gracias. Oh, cuánto Me es querida tu alma. Te he asentado en Mis brazos. Y te has grabado como una profunda herida en Mi Corazón.
- El alma: Señor, oigo Tu voz que me llama a abandonar el mal camino, pero no tengo ni valor ni fuerza.
- Jesús: Yo soy tu fuerza, Yo te daré fuerza para luchar.
- El alma: Señor, conozco Tu santidad y tengo miedo de Ti.
- Jesús: ¿Por qué tienes miedo, hija Mia, del Dios de la Misericordia? Mi santidad (80) no Me impide ser misericordioso contigo. Mira, alma, por ti he instituido el trono de la misericordia en la tierra y este trono es el tabernáculo y de este trono de la misericordia deseo bajar a tu corazón. Mira, no Me he rodeado ni de séquito ni de guardias, tienes el acceso a Mi en cualquier momento, a cualquier hora del dia deseo hablar contigo y deseo concederte gracias.
- El alma: Señor, temo que no me perdones un numero tan grande de pecados; mi miseria me llena de temor.
- Jesús: Mi misericordia es mas grande que tu miseria y la del mundo entero. ¿Quién ha medido Mi bondad? Por ti bajé del cielo a la tierra, por ti dejé clavarme en la cruz, por ti permití que Mi Sagrado Corazón fuera abierto por una lanza, y abri la Fuente de la Misericordia para ti. Ven y tomas las gracias de esta fuente con el recipiente de la confianza. Jamás rechazaré un corazón arrepentido, tu miseria se ha hundido en el abismo de Mi misericordia. ¿Por qué habrias de disputar Conmigo sobre tu miseria? Hazme el favor, dame todas tus penas y toda tu miseria y Yo te colmaré de los tesoros de Mis gracias.
(81) – El alma: Con tu bondad has vencido, oh Señor, mi corazón de piedra; heme aquí acercandome con confianza y humildad al tribunal de Tu misericordia, absuelveme Tu Mismo por la mano de Tu representante. Oh Señor, siento que la gracia y la paz han fluido a mi pobre alma. Siento que Tu misericordia, Señor, ha penetrado mi alma en su totalidad. Me has perdonando mas de cuanto yo me atrevia esperar o mas de cuanto era capaz de imaginar. Tu bondad ha superado todos mis deseos. Y ahora Te invito a mi corazón, llena de gratitud por tantas gracias. Había errado por el mal camino como el hijo prodigo, pero Tu no dejaste de ser mi Padre. Multiplica en mi Tu misericordia, porque ves lo debil que soy.
-Jesus: Hija, no hables mas de tu miseria, porque Yo ya no Me acuerdo de ella. Escucha, nina Mia, lo que deseo decirte: estrechate a Mis heridas y saca de la fuente de la vida todo lo que tu corazón pueda desear. Bebe copiosamente de la fuente de la vida y no pararas durante el viaje. Mira el resplandor de Mi misericordia y no temas a los enemigos de tu salvacion. Glorifica Mi misericordia.
DIARIO DE SANTA FAUSTINA KOWALSKA
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

